Encaje de Croacia

Encaje de Croacia

Si le encantan las aventuras y desea algo más que los típicos recorridos turísticos, siga el rastro del hilo de encaje, porque este patrimonio protegido intangible lo llevará a tres hermosos lugares donde se fomenta el encaje. Cada uno diferente y especial, sin embargo, conectado por lo mismo: un fino encaje creado por los movimientos de filigrana de las manos laboriosas de generaciones de mujeres que, con la ayuda de paciencia y habilidades, transforman hilos en pequeñas obras de arte. En los círculos culturales europeos, el arte de elaboración de encaje pertenecía a las órdenes eclesiásticas, y tan solo los círculos sociales más ricos podían adquirir estos artículos considerados de lujo.

 

En Croacia, el encaje es una tradición desde hace siglos, sobre todo en pequeños entornos rurales, donde las amas de casa tejieron su rastro con hilos en la larga historia de este arte popular. El encaje comenzó en Croacia durante la Edad Media con los frailes paulinos de Lepoglava y con las hermanas benedictinas en las islas de Pag y Hvar, donde en su modesta adoración las hermanas elaboraron adornos con la mayor dedicación. De este modo, los primeros encajes adornaban los espacios religiosos y engrandecían ritos para posteriormente formar parte de las vestiduras eclesiásticas y, más tarde, de la ropa y calzado tradicionales, porque las monjas altruistamente transferían las habilidades de tejer los hilos del encaje al pueblo llano, y así la tradición del encaje encontró su lugar en cada casa, incluso en la de la emperatriz austriaca María Teresa. Además del encaje de Lepoglava, que tiene fama de extremadamente fino y variado, es especialmente valioso el encaje de la isla de Pag, rico en decoraciones, pero también por el hecho de que se elabora con hilo fino.

 

El encaje de la isla de Hvar esconde una historia especial que aún está cuidadosamente protegida por las hermanas benedictinas, quienes de una planta espinosa pero extensa como el agave, por medio de un proceso difícil, sacan los hilos y luego en la oración y la devoción total crean obras increíbles y mantienen un patrimonio mundial único en su pequeño museo del encaje. Antaño una especie de reliquia casera: el ganchillo, un adorno hecho de miles de hilos finos, ha experimentado un verdadero renacimiento en los últimos años como un verdadero recuerdo croata que conserva y representa la tradición de encaje de una manera hermosa y única.